Central Hidroeléctrica Canutillar: contexto, características y balance ambiental a más de tres décadas de operación

CENTRAL CANUTILLAR.-


1. Un proyecto nacido en plena crisis energética

A comienzos de los años 90, Chile enfrentaba una de las crisis energéticas más complejas de su historia reciente. Entre 1991 y 1992 los cortes programados de suministro eléctrico eran parte de la vida cotidiana y la capacidad de generación estaba lejos de cubrir la demanda nacional.
En ese escenario, la Central Hidroeléctrica Canutillar adelantó su puesta en marcha en aproximadamente seis meses. Gracias a esta decisión, el sistema eléctrico recibió de forma oportuna dos unidades de 80 MW cada una, aportando 160 MW de generación continua en un momento en que el país lo necesitaba con urgencia.

2. Características singulares y baja intervención territorial

La Central Hidroeléctrica Canutillar es la única central en Chile que descarga directamente sus aguas al mar, vertiéndolas al Estuario de Reloncaví, un ecosistema altamente sensible y de gran valor ambiental.

El embalse utilizado corresponde al Lago Chapo, un cuerpo natural intervenido de manera muy acotada. La obra principal consistió en cerrar su desagüe natural mediante una represa de aproximadamente 10 metros de altura. Para operar sin generar inundaciones extensas ni conflictos territoriales, la empresa adquirió la cuota de nivel de las propiedades circundantes, evitando la necesidad de crear un embalse artificial o inundar grandes extensiones.

Este diseño permitió que el impacto territorial fuese muy reducido: no se inundaron valles completos, no hubo desplazamientos masivos de suelos y la transformación del paisaje fue considerablemente menor respecto de otros proyectos hidroeléctricos de embalse.




3. Dos decisiones de ingeniería que redujeron aún más el impacto

3.1. Túnel de aducción subterráneo de 7 kilómetros

Uno de los elementos más relevantes desde el punto de vista ambiental y constructivo fue la implementación de un túnel de aducción de aproximadamente 7 km completamente subterráneo, que conecta el Lago Chapo con la casa de máquinas.
Al ejecutarse bajo la montaña, este diseño evitó intervenir la superficie, reducir aperturas de terreno, caminos temporales y franjas de afectación. La conducción del agua ocurre íntegramente bajo tierra, logrando así un transporte eficiente y con un impacto ambiental mínimo en el entorno superficial.

3.2. Patio de Alta Tensión GIS encapsulado dentro de las instalaciones.

Otra decisión de ingeniería destacable fue la construcción de un Patio de Alta Tensión (GIS) completamente encapsulado dentro de las instalaciones de la central.
A diferencia de los patios aéreos tradicionales, que requieren grandes superficies abiertas, estructuras metálicas extensas y zonas de seguridad amplias, la tecnología GIS permitió reducir el espacio requerido en más de un 80%.
Al quedar instalado dentro del propio edificio de la central, el impacto visual, territorial y ecológico se redujo prácticamente al mínimo, sin ocupar áreas adicionales ni modificar el entorno externo.

Estas dos características —el túnel subterráneo y el patio GIS interior— convierten a Canutillar en un proyecto excepcionalmente compacto y respetuoso con su entorno, incluso en comparación con centrales modernas construidas décadas después.

4. Más de 30 años de operación: impacto ambiental real

Después de más de tres décadas de funcionamiento, existe suficiente perspectiva para evaluar el impacto ambiental de la central.
Como en toda obra humana, los efectos existen y no corresponde negarlos. La regulación del nivel del lago, los cambios en el régimen de descarga y la interacción con un ecosistema estuarino son factores que requieren atención.

Sin embargo, en un marco proporcional y comparativo, el impacto generado ha sido moderado en relación con los beneficios entregados. La central no es una fuente relevante de contaminación atmosférica, no genera residuos industriales mayores y su operación ha sido estable. Sus efectos se concentran principalmente en la dinámica hídrica más que en alteraciones irreversibles del territorio.

5. Un balance que se inclina hacia lo positivo

Considerando el contexto país de su construcción, su aporte energético, su diseño de baja intervención y el conjunto de decisiones de ingeniería que minimizaron su huella territorial, la Central Canutillar destaca como un proyecto que respondió a una emergencia nacional con un impacto ambiental reducido.

Reconozco plenamente que existe un efecto ecológico —eso es indesmentible—, pero al evaluar la proporción entre impacto y beneficio, el balance favorece claramente su aporte. Más aún cuando se contrasta con otras obras hidroeléctricas desarrolladas en Chile durante la misma época.

6. Reflexión final

A más de treinta años de su puesta en marcha, Canutillar representa un caso relevante para entender cómo un proyecto hidroeléctrico puede equilibrar necesidades energéticas críticas con un nivel de intervención moderado. Su historia y sus decisiones de ingeniería permiten discutir modelos de generación más compatibles con el entorno y con impactos razonablemente controlados a lo largo del tiempo.

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